La ciudadanía española no aceptará un golpe de estado financiero

Fuente: madrilonia

Foto: Pierre-Philippe Marcou/AFP/Getty Images

El intento por parte del movimiento “Occupy” español, los indignados, de rodear el congreso en Madrid ha sido comparado por la secretaria general del derechista partido en el gobierno (PP) con un intento de golpe de estado.

La democracia española puede estar ciertamente en peligro, pero el peligro no viene de la calle. Según el Financial Times, la UE ha estado conversando en secreto con el ministro de economía Luis de Guindos para implementar nuevas medidas de austeridad, como antesala de la petición de un rescate completo de España. El jueves el gobierno anunciará reformas estructurales y recortes adicionales de gasto, que se suman a los ya profundos recortes en sanidad y educación.

Adelantándose a las condiciones del rescate, el gobierno pretende retener la ilusión de soberanía.

En realidad, España está al borde de la insolvencia, y bajo brutal presión para aceptar un paquete de ayudas. A cambio, la cuarta economía de la eurozona tendrá que ceder soberanía y el control financiero al FMI, la comisión europea y el Banco Central Europeo.

Si hablar de un golpe de estado financiero parece inverosímil, fijémonos en estas afirmaciones recogidas en un reciente informe de Goldman Sachs: “Cuanto más satisfaga la administración española los intereses políticos domésticos… es más probable que se exijan condiciones explícitas”. En idioma de banquero eso significa, “Podemos hacer esto por las buenas o por las malas”.

Mientras tanto, en su heroica negación de que el rescate sea ni siquiera necesario, el presidente del gobierno Mariano Rajoy recuerda cada vez  más al ministro de información de Saddam Hussein que continuaba insistiendo en que los americanos estaban huyendo y matándose a cientos, incluso cuando Bagdad ya estaba cayendo. La estrategia de negación de Rajoy tiene antecedentes. En Junio insistió en que los bancos españoles no necesitarían un rescate, dos semanas después eran rescatados. Esta intento paternalista y propio de tiempos pasados de moldear la opinión pública, enmascarando la realidad, parece indicar que, como muchos analistas locales han apuntado, la administración está actuando “como si no supieran que existe Internet”.

Mantener la ilusión de soberanía es importante, porque Rajoy no quiere pasar a la historia como el responsable de la humillación española. Existe una tristemente célebre foto del Presidente Suharto de Indonesia firmando la cesión del control económico en 1998, mientras el director del FMI se alza sobre él, sonriente, con los brazos cruzados. Rajoy está desesperado por evitar una escena similar, demasiado consciente de que los gobiernos de Grecia, Portugal e Irlanda cayeron tras ser forzados a pedir rescates que impusieron mayores medidas de autoridad para su  población.

El PP también quiere evitar pedir un paquete de rescate antes de las cruciales elecciones de Galicia y País Vasco el 21 de Octubre. Pero si Rajoy retrasa más la solicitud de rescate, podría sufrir el mismo destino que Berlusconi, apartado del poder el año pasado y remplazado por un tecnócrata, ex-empleado de Goldman Sachs, tras una confrontación con el Banco Central Europeo. El principal problema para Rajoy es que, a lo que Goldman Sachs llama “satisfacer los intereses políticos domésticos” el resto lo llamamos “democracia”.

El gobierno tiene razón al temer la respuesta de la gente a esta nueva ronda de sufrimiento ordenada por los mercados financieros. Ya hay muchas pancartas que dicen “no podemos más”. Con un 26% de tasa de desempleo, un 22% de los hogares españoles ya por debajo del umbral de la pobreza y más de un 30% que no “llegan a fin de mes” como dicen aquí.

Cientos de miles de sindicalistas tomaron las calles de nuevo la semana pasada. La pérdida de soberanía está alimentando el deseo de  independencia de Cataluña con inmensas protestas. Los movimientos sociales españoles, al igual que en Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y Francia han exigido una auditoría de la deuda, para averiguar quién debe realmente qué a quién. El político en la oposición Cayo Lara pide que cada una de las condiciones del rescate sea debatida en el parlamento, mientras que un grupo llamado ‘Jueces por la Democracia’ investigan si la deconstrucción virtual del estado de bienestar pudiera ser inconstitucional. Los indignados españoles están golpeando hoy las puertas del congreso contra la traición de los partidos políticos y el socavamiento de la democracia popular por parte de la troika y los mercados.

Están enfrentándose a algunas de las fuerzas más poderosas del planeta. Pero pueden obtener consuelo de sus compañeros en Portugal. Recientemente el gobierno portugués anunció que aumentaría la cotización a la seguridad social del 11% al 18% en un país que no puede asumir más recortes de salarios. Como respuesta, una concentración sin precedentes de 600.000 personas se agolpó frente a las puertas del parlamento y otros 40 puntos céntricos de ciudades por todo el país, gritando “¡Ladrones!” y “¡Cobardes!” y exigiendo la dimisión del gobierno. En respuesta el gobierno portugués dió un giro en redondo.

Goldman Sachs y los de su calaña encontrarán que los españoles son al menos igual fieros en la defensa de su soberanía.

Artículo de Katharine Ainger Publicado el 25/09/2012 en The Guardian

Traducción de Carlos Galisteo

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